Existen dos caminos para mejorar el color de los dientes, y funcionan de forma completamente distinta.
Peróxido: blanqueamiento químico
El peróxido de hidrógeno o carbamida penetra el esmalte y oxida las moléculas de pigmento. Cambia el color real del diente. Sus contras: puede producir sensibilidad temporal (ese "corrientazo" con lo frío), requiere aplicaciones controladas y no se recomienda con encías irritadas ni durante la ortodoncia.
Corrector violeta: efecto óptico
El pigmento V34 no penetra el diente: se deposita en la superficie y neutraliza visualmente los tonos amarillos por teoría del color. No genera sensibilidad, se usa como pasta normal todos los días, y el efecto se nota desde las primeras aplicaciones aunque es superficial y se mantiene con el uso.
La decisión práctica
- Sensibilidad o encías delicadas → corrector violeta.
- Manchas profundas de años → evaluación con odontólogo, posible peróxido supervisado.
- Presupuesto acotado → corrector violeta primero; es la prueba de menor riesgo.
Sonrisa Perfecta es sin peróxido, apta para dientes sensibles, con garantía de 30 días.